Calcio coronario por TC frente a evaluación estándar del riesgo: qué mostró el estudio sobre estatinas

- Durante 4,2 años, se registraron eventos cardiovasculares mayores en el 2,7% de los participantes de cada grupo.
- La evaluación del calcio mediante TC dio lugar a menos recomendaciones para iniciar un tratamiento con estatinas; los pacientes que recibieron esta recomendación tuvieron más probabilidades de seguir el tratamiento.
- El estudio no confirmó que la estrategia basada en TC no fuera inferior a la evaluación estándar del riesgo.
Por qué los investigadores evaluaron un enfoque para decidir a quién recetar estatinas
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de enfermedad y muerte en todo el mundo, y una parte importante de sus consecuencias se atribuye a la aterosclerosis. En esta afección, los depósitos de grasa, o placas, se acumulan dentro de las arterias, limitan el flujo sanguíneo y aumentan la probabilidad de sufrir un infarto o un ictus. El amplio estudio CorCal Outcomes evaluó si examinar las arterias coronarias podría ayudar a los médicos a decidir con mayor precisión a quién recomendar un tratamiento preventivo con estatinas.
Para evaluar el riesgo, los médicos tienen en cuenta el tabaquismo, la diabetes, la presión arterial alta y el colesterol elevado. Las estatinas reducen los niveles de colesterol, en especial los de lipoproteínas de baja densidad (LDL), y se utilizan para disminuir la probabilidad de sufrir complicaciones cardiovasculares graves. Sin embargo, no es fácil determinar quién se beneficiará del tratamiento: algunas personas que posteriormente sufren un infarto no parecen tener, según la evaluación habitual, un riesgo lo bastante alto como para que se les receten estatinas.
El investigador principal de CorCal Outcomes, Joseph B. Muhlestein, del Intermountain Medical Center, señaló que, para muchos pacientes, la primera manifestación de una enfermedad cardiovascular aterosclerótica es un infarto de miocardio. Según explicó, entre quienes sufren su primer infarto, especialmente entre los adultos más jóvenes, hay personas a las que antes no se les había considerado de riesgo suficientemente alto como para recibir tratamiento con estatinas. Esta brecha en la evaluación del riesgo, el inicio del tratamiento y su continuación llevó a evaluar otro enfoque para tomar decisiones.
Dos estrategias: cálculo del riesgo y escaneo de las arterias
Los resultados de CorCal Outcomes se presentaron en la sesión Hot Line del congreso ESC 2026. El estudio comparó dos estrategias: recomendaciones sobre estatinas basadas en la evaluación estándar del riesgo cardiovascular y recomendaciones basadas en el calcio coronario. Los investigadores querían averiguar si la información sobre el estado de las propias arterias cambiaría la elección del tratamiento preventivo antes de que se produjera un evento cardiovascular. Se trataba de comparar enfoques para formular recomendaciones, no de imponer un medicamento.
En el primer grupo se utilizaron las ecuaciones de cohortes agrupadas, o PCE, una herramienta habitual para calcular el riesgo. Tiene en cuenta indicadores tradicionales, como la edad, el nivel de colesterol, la presión arterial y el tabaquismo. En el segundo grupo, la evaluación se basó en la puntuación de calcio coronario, o CAC. A diferencia del cálculo de probabilidades basado en características personales y mediciones de salud, este método permite detectar depósitos de calcio en las arterias coronarias.
El calcio puede acumularse en las placas ateroscleróticas, por lo que su detección es un indicio de enfermedad coronaria ya existente, incluso en personas sin síntomas. Para medir el CAC se utiliza una tomografía computarizada. Esta exploración no se limita a calcular la probabilidad de futuros problemas a partir de factores de riesgo, sino que proporciona información sobre los depósitos de calcio en las arterias que llevan sangre al corazón. Esta diferencia era la base de la estrategia que se estaba evaluando.
Qué mostró la comparación durante 4,2 años
En el estudio participaron 5.772 pacientes de las regiones de Canyons y Desert del sistema Intermountain Health Care de Estados Unidos. Los participantes no tenían antecedentes conocidos de enfermedad cardiovascular ateroesclerótica ni diabetes, y no habían recibido estatinas anteriormente. La edad media de los participantes era de 64 años y las mujeres representaban el 51 % del grupo. Estas características describen la muestra en la que se compararon dos métodos para formular recomendaciones de tratamiento preventivo.
Los participantes se asignaron aleatoriamente a dos grupos en proporciones iguales: las recomendaciones para uno de ellos se formularon según los indicadores de riesgo tradicionales y, para el otro, según los resultados de una exploración del calcio coronario. Tanto los pacientes como sus médicos recibieron información sobre las recomendaciones elaboradas de acuerdo con el protocolo del estudio. Sin embargo, la decisión de iniciar o no un tratamiento con estatinas seguía correspondiendo al paciente y al médico. Por tanto, el estudio evaluó estrategias en las que la recomendación podía influir en la decisión, pero no imponía automáticamente el tratamiento.
Los investigadores hicieron un seguimiento de los eventos cardiovasculares mayores e incluyeron en este criterio de valoración compuesto la muerte por cualquier causa, el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular y los procedimientos de revascularización en arterias estrechadas u obstruidas. La duración media del seguimiento fue de 4,2 años. Este conjunto de resultados abarcaba tanto eventos clínicos como intervenciones en las arterias; se utilizó para comparar los resultados de dos grupos formados mediante distintos métodos de evaluación del riesgo.
La misma tasa de eventos no significa una eficacia equivalente
Durante el período de seguimiento, al menos un evento del criterio de valoración principal se registró en el 2,7 % de los pacientes de cada grupo. Así, la tasa observada fue la misma con las recomendaciones basadas en PCE y con el enfoque basado en el calcio coronario. La estimación del riesgo relativo a lo largo del tiempo también fue similar: la razón de riesgos fue de 0,99, con un intervalo de confianza del 95 % de 0,71 a 1,38. Estos datos describen el resultado de la comparación, pero por sí solos no establecen que los métodos sean equivalentes.
La principal limitación es que el estudio no cumplió un criterio estadístico preestablecido necesario para demostrar que la estrategia de escaneo no es clínicamente inferior a la evaluación de riesgo estándar. Por lo tanto, una proporción similar de eventos y una estimación del riesgo relativo casi idéntica no confirman que los enfoques sean igual de eficaces. Los autores señalan expresamente esta incertidumbre; el resultado no debe interpretarse como una prueba de que la tomografía pueda sustituir al cálculo habitual del riesgo.
Sin embargo, la estrategia basada en el calcio coronario dio lugar a muchas menos recomendaciones de iniciar un tratamiento con estatinas, y los pacientes a quienes se les recomendó el tratamiento según los resultados del escaneo siguieron la prescripción con mucha más frecuencia. El material publicado no incluye cifras de estas diferencias. Los investigadores consideran que el escaneo podría ayudar a seleccionar el tratamiento de forma más específica, pero subrayan que hacen falta nuevos estudios. Por ahora, no está claro si este enfoque ofrecerá mejores resultados para la prevención de las enfermedades cardiovasculares.
Fuente: ScienceDaily




