IA, robots y avatares digitales: ¿qué debatirá «El mundo perdido»?

- El episodio de 2+2 está dedicado a los avatares digitales de personas fallecidas, los robots y el uso de la IA en tareas cotidianas.
- El robot Flash de Honor completó la media maratón de Pekín en 50 minutos y 26 segundos; los robots ocuparon los tres primeros puestos.
- Entre los riesgos se mencionan la clonación de voces, los vídeos falsos y las vulnerabilidades de los sistemas automatizados de asistencia.
La IA entre nuevas oportunidades y riesgos
El canal de televisión 2+2 anunció la emisión del programa «Mundo perdido. La IA gobierna el mundo», que se estrenará el 8 de noviembre a las 12:00. El presentador Maksim Sujenko analizará cómo la inteligencia artificial y la robótica están transformando las tareas cotidianas y qué riesgos surgen junto con las nuevas oportunidades. Se trata del anuncio de un programa temático, no de una afirmación de que las máquinas ya hayan sustituido a las personas en todas partes: los temas anunciados abarcan tanto las aplicaciones actuales como los escenarios futuros.
La descripción del programa reúne ejemplos de distintos ámbitos: los robots humanoides compiten en el deporte, los vehículos autónomos circulan por las calles de las ciudades y las herramientas digitales permiten crear avatares de personas fallecidas. Al mismo tiempo, la IA puede utilizarse para manipular y estafar. La combinación de estos temas es importante para entender el enfoque del programa: la tecnología no se presenta únicamente como una herramienta práctica ni únicamente como una amenaza. Se abordan distintas consecuencias de la automatización que requieren una evaluación por separado.
Las preguntas principales del programa son si los robots pueden sustituir a las personas, cómo influye la IA en la vida y dónde está el límite entre una tecnología útil y una dependencia peligrosa de ella. Las respuestas no están predeterminadas en el anuncio: el alcance de la sustitución de trabajadores y las formas de protegerse de las falsificaciones convincentes se plantean como temas de debate. Por eso, el sentido práctico del episodio es comparar ejemplos concretos de uso con sus limitaciones, y no afirmar que el futuro ya pertenece por completo a las máquinas.
Copias digitales: memoria sin recuperar a la persona
Uno de los temas es la posibilidad de crear una copia digital de una persona fallecida a partir de sus fotografías, vídeos, voz y respuestas a preguntas. Estos materiales permiten reproducir su aspecto, sus gestos y rasgos característicos de su forma de comunicarse, y después interactuar con sus seres queridos en un entorno virtual. Esto puede parecer una continuación de la conversación, pero la fuente describe precisamente una reproducción digital de los datos y la manera de comunicarse, no el regreso de la persona ni la recuperación de su conciencia.
Como ejemplo de estos desarrollos se menciona la empresa StoryFile. Su director, el programador Stephen Smith, habla de una tecnología destinada a preservar las historias humanas para las generaciones futuras. Este enfoque muestra que un doble digital puede cumplir una función de archivo: ayuda a acceder a recuerdos y relatos grabados. Pero el mero hecho de conservar materiales no significa que el avatar pueda vivir acontecimientos de forma independiente ni tener las mismas intenciones que una persona.
Las valoraciones sobre estas copias difieren. Para algunas personas, la posibilidad de volver a oír una voz familiar y ver reacciones conocidas puede ser una forma de conservar la memoria y sobrellevar la pérdida; para otras, la comunicación virtual corre el riesgo de convertirse en una ilusión que dificulte aceptar la muerte. En la descripción del programa se traza una distinción fundamental: el avatar reproduce respuestas y comportamientos, pero no devuelve la personalidad y la conciencia reales. El anuncio no precisa hasta qué punto una experiencia así ayuda o dificulta el duelo.
Los robots salen a la pista y al mercado laboral
Otro ejemplo ilustrativo del desarrollo de la robótica es el medio maratón de Pekín, donde las máquinas compitieron junto a las personas. El robot Flash, creado por la empresa Honor, recorrió los 21 kilómetros en 50 minutos y 26 segundos. Según el anuncio, los robots ocuparon los tres primeros puestos. El resultado demuestra concretamente sus capacidades en una prueba deportiva específica, pero por sí solo no demuestra que las máquinas ya estén preparadas para realizar cualquier tarea humana fuera de la pista.
En el programa, las competiciones deportivas se consideran un campo de pruebas, no el objetivo final del desarrollo. Los robots recorren rutas complejas, aprenden a boxear y realizan tareas que antes requerían trabajo humano. Según el anuncio, los desarrolladores trabajan para aplicar estas máquinas en fábricas, en el cuidado de personas mayores y en tareas peligrosas. Estos ámbitos difieren en sus condiciones y requisitos, por lo que el éxito de un robot en una demostración no garantiza que sea igual de eficaz en todos los campos mencionados.
La expansión de la automatización plantea la cuestión del empleo: si cada vez más tareas pasan a manos de las máquinas, es probable que millones de personas tengan que cambiar de profesión y encontrar un nuevo lugar en la economía. En la descripción original, esto se presenta como una posible consecuencia, no como un resultado de la robotización ya cuantificado; no se ofrecen previsiones concretas sobre plazos ni sobre el número de puestos de trabajo. La incertidumbre práctica radica en qué trabajos cambiarán exactamente y hasta qué punto podrán asumirlos los robots.
Automatización y amenazas digitales
Los vehículos autónomos utilizan cámaras, radares y sensores para analizar la situación del tráfico, reconocer a peatones y señales y elegir una ruta. En algunas ciudades, los pasajeros ya pueden pedir un robotaxi a través de una aplicación móvil. Otra área es la de los equipos robotizados para centrales nucleares, la inspección de instalaciones peligrosas y la desactivación de minas: las cámaras y los manipuladores permiten a los especialistas obtener información y realizar algunas operaciones a una distancia segura de la amenaza.
Entre las posibles aplicaciones futuras de las máquinas se incluyen la exploración de volcanes, el mantenimiento de infraestructuras espaciales y la recogida de basura espacial. En el anuncio, estas tareas se presentan precisamente como encargos potenciales, no como sistemas que ya estén funcionando de forma generalizada. La lógica común de estos ejemplos consiste en confiar a los robots trabajos demasiado peligrosos, arduos o prolongados para las personas. Esto permite considerar la automatización no solo como una competencia directa por los puestos de trabajo, sino también como una forma de reducir la necesidad de presencia humana en entornos peligrosos.
Además de sus beneficios, la IA crea oportunidades para el engaño: los delincuentes pueden clonar una voz, falsificar un vídeo realista o generar un mensaje convincente. Entre las estafas descritas figuran una llamada en la que alguien, haciéndose pasar por un familiar en apuros, pide que se le transfiera dinero con urgencia, y vídeos falsos de políticos, empresarios o presentadores de televisión que promocionan inversiones. La experta en ciberseguridad Karina Lubenets también llama la atención sobre el uso de vulnerabilidades en los servicios de asistencia automatizados para acceder a cuentas ajenas. El anuncio no enumera medidas concretas de protección.
Fuente: UNIAN




