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Dejar el café y la presión arterial: por qué la reacción depende de los hábitos y la salud

AutorEquipo editorial Ayer, 22:22 0
Dejar el café y la presión arterial: por qué la reacción depende de los hábitos y la salud
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En breve
  • La cafeína suele elevar la presión arterial durante un breve periodo, y la intensidad de la reacción depende de los hábitos y las características de cada persona.
  • En personas con hipertensión de grado II o III, un estudio relacionó el consumo de dos o más tazas de café al día con un riesgo de muerte por causas cardiovasculares más del doble que el de quienes consumían una taza o menos.
  • La interrupción brusca del consumo de cafeína puede provocar síntomas en tan solo 12–24 horas; no se ha establecido una relación específica entre estos síntomas y un aumento o una disminución de la presión arterial.

Cafeína y presión arterial: efecto a corto plazo

La cafeína puede elevar temporalmente la presión arterial, pero eso no significa que dejar el café vaya a provocar necesariamente una reducción notable o sostenida. Según los datos médicos citados, el aumento habitual de la presión tras tomar una taza suele ser pequeño y pasajero: puede durar entre una hora y media y 9,5 horas. Por eso, la cuestión no es solo si una persona toma café, sino también cómo reacciona su organismo a la cafeína.

No hay una respuesta única para todos: la reacción depende de la frecuencia con que se consume café y del nivel inicial de presión arterial, así como de una serie de características y circunstancias. Entre los factores mencionados están el peso, el uso de anticonceptivos orales, el tabaquismo, el embarazo y la altitud. Debido a esta combinación de variables, no se puede concluir de antemano que dejar el hábito vaya a cambiar la presión arterial de la misma manera en distintas personas o a producir un resultado determinado.

Esta diferencia también es importante para evaluar el efecto a corto plazo en sí. Una persona que rara vez toma café puede reaccionar de forma distinta a una taza que alguien para quien la bebida se ha convertido en una parte habitual del día. Por lo tanto, observar la presión arterial de una persona después de tomar café no permite hacer una predicción universal para las demás. Además, la información disponible no permite reducir las consecuencias de dejarlo a una fórmula sencilla: «dejar el café significa bajar la presión arterial».

Por qué el hábito y el estado inicial importan

Uno de los factores que se asocian con las distintas reacciones es el hábito de consumir cafeína. Con el tiempo, quienes la consumen habitualmente pueden desarrollar tolerancia: después de una taza, su presión arterial aumenta menos que la de quienes toman café con poca frecuencia. Esta observación ayuda a explicar por qué los efectos de la cafeína y los posibles efectos de dejar de consumirla pueden variar. Sin embargo, esta diferencia por sí sola no responde a la pregunta de qué ocurre con la presión arterial de quienes toman café habitualmente cuando dejan de consumirlo.

En un estudio publicado en la revista Nutritional Neuroscience participaron 77 adultos sanos a quienes se les dio espresso. A las personas que no tenían el hábito de tomar café les aumentó la presión sistólica, es decir, la presión máxima. En quienes tomaban café habitualmente no se registró ese cambio después de la bebida. El resultado concuerda con la hipótesis de que la reacción es menor en quienes consumen café con regularidad, pero no establece por qué se produce.

Los autores del debate señalan que la diferencia observada puede explicarse de distintas maneras: podría deberse a la tolerancia a la cafeína, pero tampoco se puede descartar que la presión arterial de los consumidores habituales ya estuviera elevada por el consumo de café. Por eso, sigue sin estar claro hasta qué punto dejar de tomarlo cambiaría los valores de este grupo a largo plazo. Los datos presentados no resuelven el debate sobre si la cafeína afecta a la presión arterial solo a corto plazo o también de forma prolongada.

Qué mostraron los datos sobre la hipertensión grave

Se presta especial atención a las personas con hipertensión grave. En un estudio publicado en la revista de la Asociación Estadounidense del Corazón, investigadores japoneses observaron los hábitos de 18.609 personas durante casi 19 años. Entre los participantes con hipertensión de grado 2 y 3 —con una presión arterial de 160/100 o superior—, consumir dos o más tazas de café al día se asoció con un riesgo de muerte por accidente cerebrovascular, infarto u otras enfermedades cardiovasculares más de dos veces mayor.

La comparación se realizó con personas que bebían una taza de café al día o menos. Estos resultados se refieren específicamente al grupo con hipertensión de grado 2 y 3 y a las categorías de consumo indicadas; no se pueden extrapolar automáticamente a todos los amantes del café. Además, el estudio trata de la relación entre un hábito y el riesgo de muerte, no de demostrar que el café por sí solo causara un evento cardiovascular concreto en cada participante.

Una posible explicación que se plantea en el material es que la cafeína podría haber aumentado aún más la presión arterial de personas que ya la tenían muy alta. El ictus y el infarto están estrechamente relacionados con la presión arterial alta; sin embargo, esta explicación se presenta como una hipótesis, no como una causa demostrada del riesgo observado. La conclusión práctica es limitada: para las personas con hipertensión grave, los datos sobre el consumo de dos o más tazas merecen atención, pero el mecanismo de esta relación sigue sin estar claro.

Abstinencia de cafeína: síntomas y un enfoque prudente

En el mismo estudio, el té verde no se relacionó con un mayor riesgo de muerte por enfermedades cardíacas, ni siquiera entre los participantes con hipertensión. Sin embargo, el té también contiene cafeína, aunque en menor cantidad que el café. Esta comparación indica que quizá no solo importe la cantidad de cafeína, sino también la bebida con la que se consume. No obstante, estos datos no determinan por qué los resultados del café y del té verde fueron distintos.

Dejar de consumir cafeína de forma repentina puede provocar síndrome de abstinencia. Según el manual médico StatPearls, las molestias pueden aparecer entre 12 y 24 horas después de la última taza. Entre los posibles síntomas se mencionan cansancio, dolor de cabeza, irritabilidad, falta de motivación, dificultad para concentrarse, cambios de humor, falta de ganas de socializar, náuseas, dolores musculares y sensaciones parecidas a las de la gripe. La aparición de estos síntomas no significa que la presión arterial haya cambiado necesariamente.

No se ha descrito un patrón claro según el cual la presión arterial necesariamente suba o baje durante la abstinencia. Se recomienda a las personas con problemas de presión arterial que consulten la situación con un médico: el dolor de cabeza y el cansancio pueden parecerse a los síntomas de la hipertensión. Para que dejar la cafeína resulte más llevadero, los profesionales médicos recomiendan reducir su consumo gradualmente, en lugar de dejarla de golpe. También se mencionan como posibles ayudas los analgésicos de venta sin receta, el descanso y beber suficiente agua; no se especifica el efecto exacto de estas medidas en cada persona.

Fuente: UNIAN

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