Los impactos de los escombros de Perseverance revelaron propiedades del suelo marciano

- Dos balastos de tungsteno y fragmentos de la etapa cayeron en Marte en 2021.
- Se formaron cinco cráteres, detectados por las cámaras MRO.
- La evaluación de la cohesión del suelo es de aproximadamente 7 kPa, la mitad de los modelos anteriores.
Las caídas imprevistas de elementos de naves espaciales a menudo se convierten en fuentes de nuevos datos científicos. Así fue en el caso del rover Perseverance: al entrar en la atmósfera de Marte en agosto de 2021, se soltaron dos balones de balasto de tungsteno de 77 kg cada uno del módulo de aterrizaje, y más tarde cayeron a la superficie los restos de la etapa de descenso con un peso total de aproximadamente 540 kg.
Los objetos ingresaron a la atmósfera a una velocidad de aproximadamente 4,7 km/s bajo un ángulo pequeño, alrededor de 10°. Su trayectoria llevó a la formación de cinco cráteres claramente diferenciables en una zona ubicada a unos 70 km al noroeste del cráter Jezero. En la sonda orbital Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), estas huellas fueron registradas por las cámaras, y la comparación con imágenes anteriores confirmó que aparecieron después del aterrizaje de Perseverance.
Identificación de objetos de impacto
Los investigadores dividieron los cráteres en dos grupos. Dos de ellos, designados como CBMD‑c y CBMD‑e, corresponden a esferas de tungsteno, ya que su diámetro y forma coinciden con las huellas esperadas de esferas metálicas. Los otros tres cráteres se formaron tras la caída de fragmentos de la etapa de descenso, aunque la distribución exacta de los impactos entre los diferentes escombros sigue siendo incierta.
La principal ventaja de este tipo de bombardeo "aleatorio" son las masas conocidas de los cuerpos impactantes. Esto permite afinar los modelos de formación de cráteres de impacto, que anteriormente se adaptaron a las condiciones marcianas basándose en análogos terrestres, pero sin parámetros precisos de los objetos que caen.
Con la ayuda de la modelización tridimensional de los procesos de impacto y el análisis de las imágenes obtenidas, los científicos evaluaron la cohesión del suelo marciano en la zona de impacto. El valor obtenido, de aproximadamente 7 kPa, indica un material que recuerda a la arena suelta, capaz de fluir entre los dedos. La evaluación concuerda con los datos del módulo de aterrizaje InSight, sin embargo, resulta ser aproximadamente dos veces menor de lo que predecían los modelos anteriores.
Cabe destacar que el ángulo de entrada bajo (≈10°) puede introducir un error significativo en los cálculos, ya que con tal inclinación la distribución de la energía del impacto difiere de la entrada más vertical, característica de la mayoría de los impactos meteóricos naturales.
Los autores del estudio creen que este enfoque se puede utilizar en futuras misiones, convirtiendo las inevitables caídas de elementos individuales de la construcción en experimentos científicos útiles. Al mismo tiempo, se subraya la necesidad de un control estricto y una evaluación de riesgos, para que tales "experimentos" no se conviertan en una intervención injustificada en los procesos naturales del planeta.
Fuente: 3DNews



