Cómo acelerar un Smart TV antiguo: limpiar la memoria y ajustar las animaciones

- Desinstalar las aplicaciones que no se usan libera espacio en la memoria interna del televisor
- Borrar la caché no cierra las sesiones de las cuentas, a diferencia de borrar los datos de la aplicación
- Un dispositivo HDMI puede sustituir una plataforma Smart TV lenta si los ajustes no han dado resultado
Por qué los Smart TV antiguos empiezan a ir lentos
Con el tiempo, incluso un televisor con funciones Smart TV puede tardar más en abrir aplicaciones, responder peor al cambiar de sección y mostrar los menús con retraso. Estos síntomas no significan por sí solos que haya llegado el momento de cambiar de televisor: algunos inconvenientes pueden deberse a que la memoria está llena o a los ajustes de la interfaz. Un autor de MakeUseOf cuenta cómo mejoró el rendimiento de su Google TV de cinco años sin gastar mucho, empezando por acciones sencillas que no requieren comprar un televisor nuevo.
Las medidas propuestas afectan principalmente a la parte de software del dispositivo: las aplicaciones, los archivos temporales y los efectos visuales. Esto es importante en los modelos antiguos y económicos, que quizá ya disponen de poca memoria interna de fábrica. En unos años, es habitual que el propietario instale programas por curiosidad y luego apenas los use. La acumulación de estas aplicaciones no implica necesariamente que haya una avería, pero deja menos espacio libre para el funcionamiento del televisor y de los servicios instalados.
Las recomendaciones no se basan en prometer que cualquier modelo antiguo vaya a alcanzar la velocidad de uno nuevo, sino en intentar reducir la carga innecesaria y comprobar cuánto se puede mejorar el uso diario. El autor del artículo cuenta que los cambios en la configuración y la eliminación de archivos acumulados fueron suficientes, así que decidió no comprar un dispositivo externo. Es un resultado personal, no una garantía de que el efecto sea el mismo en todos los televisores: el estado y las capacidades de cada dispositivo varían.
Tres ajustes para que la interfaz responda mejor
El primer paso es revisar la lista de aplicaciones instaladas y eliminar las que ya no se utilizan. En el caso descrito, algunos programas se habían descargado por curiosidad, se habían abierto una o dos veces y luego se habían quedado en el televisor. Eliminar esas aplicaciones libera espacio en la memoria interna. Conviene comprobarla especialmente en dispositivos antiguos y económicos, ya que, según el artículo, pueden tener de entrada una capacidad de memoria reducida.
Esto no significa que haya que deshacerse de todos los servicios ni eliminar las aplicaciones que la familia utiliza con regularidad. El propósito práctico de este paso es separar los programas necesarios de los olvidados y evaluar cuánto espacio ocupa el conjunto acumulado. La fuente no proporciona mediciones del espacio liberado ni afirma que eliminar una sola aplicación vaya a resolver necesariamente todos los retrasos. Por eso, conviene evaluar el resultado observando cómo funciona el televisor después de la limpieza, en lugar de considerarla una reparación garantizada.
A continuación, se puede borrar la caché de las aplicaciones: archivos temporales que con el tiempo ocupan espacio adicional. Están pensados para acelerar la carga de contenido, pero, según se señala en el artículo, su exceso a veces está relacionado con errores, fallos y retrasos en algunos programas. Borrar la caché no equivale a eliminar una aplicación: es una acción independiente que afecta a los datos temporales, no al servicio en sí ni a la cuenta del usuario.
Cuándo resulta útil un dispositivo de streaming externo
La advertencia clave es no confundir borrar la caché con borrar los datos de la aplicación. Al restablecer los datos, pueden eliminarse los ajustes guardados y la información de inicio de sesión, por lo que el usuario tendrá que volver a autenticarse. Según la fuente, borrar la caché no elimina las cuentas ni requiere volver a iniciar sesión. La diferencia es especialmente importante antes de confirmar una acción en el menú: que las opciones tengan nombres parecidos no significa que tengan las mismas consecuencias para los datos guardados.
El tercer método no tiene que ver con el espacio disponible, sino con la rapidez con la que la interfaz muestra las transiciones. En los dispositivos modernos, las animaciones ayudan a que los menús y el desplazamiento entre secciones resulten más fluidos. Sin embargo, en un modelo antiguo, los propios efectos pueden reproducirse con retraso o a trompicones, haciendo que los controles parezcan lentos. Reducir la duración de las animaciones puede hacer que los cambios de pantalla parezcan más rápidos y también lo sean en la práctica, aunque no acelera el procesamiento de vídeo en sí.
Para configurar Google TV, primero hay que activar el modo de desarrollador. Después, hay que volver a Ajustes, abrir la sección «Sistema» y seleccionar «Opciones para desarrolladores». En el grupo de opciones de visualización de la interfaz se encuentran la escala de animación de ventanas, la escala de animación de transiciones y la duración de la animación. El texto fuente no indica paso a paso cómo activar el modo de desarrollador, por lo que no es posible reconstruir la secuencia concreta para esta etapa basándose en su descripción.
Qué se puede corregir y qué sigue siendo una limitación
De forma predeterminada, los tres parámetros están configurados en 1x. El autor recomienda cambiar cada uno a 0,5x: así se conservan los efectos visuales, pero las transiciones entre menús y aplicaciones tardan menos. Es posible desactivar las animaciones por completo, aunque la interfaz puede parecer menos fluida y cuidada. Por eso, reducir la velocidad a la mitad se presenta como un equilibrio entre conservar los efectos y cambiar más rápido, no como un ajuste obligatorio para todos los usuarios.
Si, después de eliminar programas innecesarios, borrar la caché y cambiar las animaciones, el Smart TV sigue funcionando lento, una opción es usar un dispositivo de streaming independiente. Algunos ejemplos son Amazon Fire TV Stick, Apple TV 4K y Google TV Streamer. Estos dispositivos se conectan al televisor mediante HDMI y se encargan de las aplicaciones, la interfaz y el streaming de vídeo. La pantalla sigue siendo la misma, mientras que un reproductor multimedia externo permite interactuar con los servicios.
Esta solución puede proporcionar aplicaciones actuales y una interfaz más rápida a un televisor de cinco o seis años, sin tener que cambiar la pantalla, pero requiere comprar un dispositivo aparte. No soluciona los fallos de hardware ni las limitaciones de los equipos obsoletos. Si la imagen sigue siendo buena y las dificultades se deben principalmente a la lentitud de la plataforma Smart TV, conviene probar primero algunos ajustes; vale la pena plantearse comprar un dispositivo externo si la optimización no da resultado. El autor de MakeUseOf cuenta que, en su caso, bastó con aplicar las primeras medidas.
Fuente: UNIAN




